
¿Te
gustaría disfrutar de estas vistas?
(Fotos: a principios S. XX y en 2004) Nótese que, por un curioso efecto de la niebla, en la foto antigua "ha desaparecido" el Monte da Insúa que vemos en la foto moderna. Observese también que, aunque hoy no se aprecia, la Iglesia se construyó sobre un pequeño acantilado (de ahí seguramente su nombre: "de la Atalaya").
Es la Iglesia prototípica de un pueblo marinero. Nótese ahora su verdadera elevación sobre el mar. En tiempos, parece que su torre disponía de una batería de cañones protegiendo la entrada de la ría.
A lo largo de sus fachadas veremos interesantes tallas, un tanto caprichosamente distribuidas al llevar a cabo su restauración (hacia 1950) tras un incendio.
Ya en su interior, nos sorprenderá una auténtica joya: un raro retablo románico (de transición al gótico, nótense las ojivas y el característico enmarcado de las escenas), en piedra.
El retablo, originalmente, estuvo policromado y apareció al arder el retablo de madera que lo ocultaba. El pie del Cristo que vemos (infra), es aún característicamente románico.
Sobre el retablo, ante la lucerna, la imagen de la Virgen de La Atalaya preside el templo
Y, si miramos atentamente, descubriremos infinidad de detalles que nos revelan la importancia histórica del templo...
Foto infra: la pila bautismal (policromada)
El presbiterio es
la parte más antigua de la Iglesia.
Si tienes ocasión, no desprecies acudir a alguno de los conciertos de música clásica que, de cuando en cuando, organizan allí las Instituciones locales: la acústica, es excelente.