¿Le gustaría disfrutar de esta vista?
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El Peñón (Petón do Castro)

 

Un paseo no muy exigente, y con magníficas vistas. Podemos iniciar la excursión en coche, y terminarla andando.

Para no perdernos por el casco viejo (cuestas, calles estrechas, etc.), iniciaremos el camino -en principio, a la Ermita de Santa Rosa- partiendo de la "Travesía Villa Amparo", que nace justo enfrente de la, Biblioteca Municipal o, para ser más exactos, enfrente del Bar Quitapenas.

Seguiremos por la continuación de la "Travesía Villa Amparo", que se llama "Rúa dos Plazuelas" hasta llegar a la que se conoce como Plaza del Arenal:

Situados en la plaza, y mirando hacia arriba, tomaremos la calle que sale por la parte superior-izquierda de la plaza (a Santa Rosa, como indica el letrero de la foto).

Enseguida llegaremos a una bifurcación:

Tomaremos la rampa (muy empinada) que se ve al centro de la foto, hasta llegar a una nueva bifurcación:

Tomamos la pista de la derecha (indicada como "sin salida"). Un poco más adelante podemos dejar el coche junto a una nave de cemento gris, para que no moleste el paso a otros vehículos (más adelante, la pista se estrecha).

Seguimos andando por la pista de cemento, que se convertirá en un camino de tierra al llegar a una casita con una pequeña palmera:

Seguimos -ascendiendo- por el camino (entre tapias de piedra) hasta llegar a un cruce:

Tomamos la pista que asciende a izquierda. Algunos tramos de la pista que seguiremos pueden formar parte de un antiquísimo camino romano que bordeando la Costa da Morte llega hasta Camariñas. Imediatamante, a unos 20 mts., tomamos una desviación que sale a nuestra derecha:

Ascendemos hasta el antíguo depósito de aguas de Laxe:

Enseguida, el camino empieza a descender hacia la playa de Soesto. Iremos atentos a nuestra derecha pues, cuando empezamos a atisbar la playa al fondo, sale a la derecha el camino que nos llevará al Peñón.

Aunque en la foto hay un pilote que marca el desvío, conviene no fiarse (esas marcas, desaparecen). Lo importante es retener que el desvío parte a nuestra derecha, cuando ya se divisa la playa, y en un hueco que presenta la valla de piedras justo en un lugar en que esa tapia intersecciona casi perpendicularmente con otra que viene del monte.

Desde ese punto, el camino -siempre ascendiente- ya no tiene pérdida hasta llegar a lo alto del Peñón, desde donde gozaremos de fantásticas vistas, tanto de la playa de Soesto, como del mar abierto, de la Ensenada Ballenera (frente al cementerio y la "playa de los cristales") e incluso de la Ría de Laxe.

Playa de Soesto

La Ensenada Ballenera y, al fondo, la ría

 

 

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